Los liderazgos que queremos

Los liderazgos de las mujeres son parte de luchas sociales grupales, que se constituyen como una aparición significativa de un nuevo sujeto en la cultura política del siglo XX: las mujeres. Hoy ya pasada la primera mitad del nuevo milenio el éxito de los liderazgos de las mujeres depende más que nunca de la fuerza de lo colectivo y se mantendrá mientras estos perduren. En todas las situaciones los grupos delegan poder en aquéllas que son capaces de poner en palabra sus problemas, anticiparse a sus necesidades y representarles en espacios públicos y en la negociación de sus intereses, utilizando sus recursos para convencer a otros y otras y generar las condiciones que permitan a las mujeres resolver problemas, acceder y ejercer derechos, controlar la gestión pública, en suma, vivir como ciudadanas plenas.
Para que en una democracia sostenible prevalezca la justicia de género y se redistribuyan recursos entre hombres y mujeres, resulta urgente el reconocimiento de los derechos de las mujeres y de su participación política en clave de género. Esto permitirá establecer liderazgos específicos que politicen la identidad de género y asuman las causas de las mujeres. Para lograrlo también es relevante reparar las relaciones generacionales, para superar el ejercicio de poderes autoritarios de las mujeres adultas sobre las más jóvenes y el no reconocimiento por parte de estas últimas a las trayectorias y construcción colectiva de quiénes las antecedieron en la construcción del movimiento de mujeres y feminista.
La formación de liderazgos de mujeres tiene como objetivo fortalecer las capacidades individuales y entregar herramientas para vigorizar los ejercicios colectivos, que tengan en sus horizontes superar discriminaciones y exclusiones.
Por Alejandra Valdés, investigadora de Hexagrama Consultores |